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Conectando con mi “Yo Improvisador”

Conectando con mi “Yo Improvisador”

Y ahí está Patti Styles, maestra que ha recorrido 30 años el mundo de la improvisación teatral, diciéndonos a un fascinado combo de estudiantes hambrientos de juego :”La impro es más parecida a un juego de ping pong que a uno de ajedrez”, de inmediato pienso: ¿Y la vida cómo debería jugarse? Reconozco que soy más adepto al tenis de mesa, deporte vertiginoso en el que necesariamente debes estar en el presente y con una “planeación” más orgánica que cerebral, aunque es claro que, un buen jugador de ajedrez también debería estar dispuesto a mover su siguiente acción conforme al reto que le presente su contrincante, y eso también implica una dosis inmensa de disposición para reaccionar aquí y ahora.

Lo cierto es que los dos siendo juegos, necesariamente encienden en mí y en cualquiera que los practique, el poder ” improvisador” que reside en todos, y no me refiero al verbo “improvisar” que se usa cotidianamente y del que muchos son acusados y quieren huir; la improvisación de la que hablo viene del mundo de las artes escénicas, que durante años ha logrado permear con frescura y emoción la vida de miles de terrícolas . Como lo diría el Maestro Omar Galvan (Improtour): “Somos improvisadores no improvisados” .

Nuestro “Yo Improvisador” vive al lado de los otros “Yo”, sobre todo el vecino “Yo controlador” de cara cansada y siempre rabioso, poco hábil cuando las cosas salen muy distintas a como se planearon. Conectarse con el “improvisador que vive en mí” consiste en jugar con lo que hay , al punto de agradecer por los “errores” y contratiempos cotidianos.

Recientemente, después de salir de facilitar una clase de Impro, en donde la herramienta que trabajamos fue “la aceptación”, esa actitud genuina de interpretar todo lo que nos sucede como un regalo, mi esposa me llama a decirme que era urgente conseguir un compás para que nuestra hija pudiera desenvolverse en su clase al día siguiente. Todo bien, sin embargo eran las 10 de la noche y recibir esa clase de peticiones puede ser motivo de divorcio en algunas parejas, así que después de unos segundos de maldecir y encontrar culpables de tal situación, fruto , claro, del cansancio y acorde con mis reacciones naturales de mi  “Yo Víctima”, tomé aire y me conecté con mi “Yo Improvisador”, y calculando lo costoso que sería un proceso de separación, me dispuse a recibir ese regalo esa noche.

Transité la ciudad haciendo numerosos círculos y curvas en diferente calles para conseguir ese compás, artefacto que permite hacer precisamente eso, curvas y  círculos con precisión; por fin hallé un lugar abierto, como yo esa noche, a recibir las peticiones de los demás.

Mientras hacía una larga fila para pagar el preciado objeto, junto a estudiantes en pijama, padres malhumorados con ojeras y sonámbulos urbanos amantes de la procastinación, de pronto alguien me saluda diciendo el nombre de mi empresa, me dice : “Hola, Mushaisa“, yo la saludo tratando de buscar en mis archivos mentales de quién se trata. Después de una breve charla y de expresarme su agradecimiento por lo que hicimos en su equipo de trabajo un tiempo atrás, me dice que necesita que este año sigamos trabajando mientras me entrega su tarjeta.

Así es, el acto de aceptar la incómoda misión de conseguir una tarea a última hora, me estaba haciendo otro regalo, que no hubiese sido posible si no lo hubiese escuchado con el corazón de mi “Yo Improvisador” .

Te invito esta semana a mirar tu cotidiano como una mesa de ping pong , y de ese modo “hacer tu servicio inicial” con toda la pasión y convicción, estando muy atento de reaccionar con una gran sonrisa a lo que la vida te devuelva. Y si pierdes ese punto, acepta ese regalo , y no olvides que en esta “mesa de la vida” tienes mucho mas que tres “saques”.

Con amor Desde mi Yo Improvisador,

Óscar Andrés Escobar. Psicólogo, actor, maestro de Improvisación Teatral, y conseguidor de tareas a media noche.

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